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Cinco errores comunes a la hora de hacer ejercicio

1. Entrenar justo después de comer: Un clásico. Tenemos poco tiempo, nos toca volver a trabajar y entrenamos ‘a toda pastilla’ y con el almuerzo dando tumbos en nuestro estómago. Si es tu caso, lo más probable es que esos días tu rendimiento disminuya bastante. Y es que después de comer, tu organismo comienza a hacer la digestión y destina gran parte de tu energía a ése proceso. Aparte de lo incómodo que resulta y más si la comida es alta en grasas o hidratos…

Si sólo dispones de ése marco horario para entrenar, invierte el orden. Entrena antes de comer y asegúrate de no hacerlo vacío (una o dos horas antes puedes tomar un tentempié ligero). La ecuación perfecta para entrenar es: nada en el estómago, algo en el cuerpo. Y para eso deberás esperar al menos unas 3 horas después de la comida principal del día.

2. Ejercicio en ayunas: Y luego está lo contrario: entrenar sin haberle echado ‘gasolina’ a nuestro cuerpo. Sin nada en el estómago, el agotamiento llegará antes debido a que no existen reservas de glucógeno en tu organismo (se gastaron durante el sueño). Además mucha gente piensa que entrenando en ayunas, el cuerpo quemará más grasa; lo cuál es más una conjetura que una evidencia científica.

Si eres de los que se levantan pronto y salen al gimnasio o a correr; antes de ponerte a entrenar cómo un loco, toma un tentempié a base de proteínas e hidratos. Un cóctel ligero que puedes tomar en forma de batido de frutas una media hora antes de empezar. Tienes mil opciones. Y recuerda estar hidratado.

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3. Entrenar sin haberte recuperado de una lesión: En estos tiempos acelerados en que vivimos no nos gusta perder tiempo. Y para un deportista, una lesión es lo peor que le puede pasar. La impaciencia nos puede llevar a ejercitarnos de nuevo antes de tiempo, con el riesgo de recaída que eso conlleva. Consulta con tu médico y no vuelvas a dar el 100 % hasta que el dolor haya desaparecido por completo. Ante cualquier duda o molestia, detén tu entrenamiento y no tengas prisa, el ‘gym’ te estará esperando.

4. Hacer un ejercicio que no habías practicado nunca: Ojo, que no decimos que hacer un nuevo ejercicio sea malo, sino que te pongas a hacer un ejercicio o deporte del que no tienes conocimiento alguno… Sin supervisión. Antes de cualquier innovación consulta a tu monitor, entrenador personal, fisioterapeuta o tu médico para saber cuáles son los pros y los contras de ésa actividad y cómo se realiza correctamente. Por ejemplo; todos sabemos correr, pero nunca está de más saber que tipo de pisada tenemos, la superficie dónde nos vamos a entrenar, nuestra condición física, lesiones, etc; y más si nos vamos a dedicar a ello con asiduidad.

5. Entrenar con agujetas: El mito de que “las agujetas son buenas” aún sigue, campando a sus anchas. Y derivado de eso vienen otras pequeñas leyendas, cómo que si entrenas con agujetas tu músculo tendrá un beneficio extra: Error de los gordos. Si tienes agujetas, olvídate del agua con azúcar y de entrenar la zona que tengas afectada. En lugar de eso opta por una suave caminata para activar la circulación y no vuelvas a entrenar hasta que sientas que la zona está recuperada. Y cuidado con los estiramientos.

Recuerda que, ante cualquier duda, consulta con un profesional para que te asesore en tus logros o dudas.

 

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